miércoles, 3 de diciembre de 2014

Ana Rosa Wants Me

Hoy en vez de escribir un post para el blog quería seguir escribiendo una historia sobre una mujer que busca su epitafio. Pero no ha podido ser ya que Jenyfer Benito ha decidido escribirme. Antes de empezar con mi diarrea verbal llena de bilis y residuos radiactivos suficientes para hacer una bomba sucia, quiero que leáis el e-mail que esta mujer me ha enviado:

Buenas tardes,
soy Jenyfer Benito, redactora de El Programa de Ana Rosa.  Me pongo en contacto contigo por un especial navideño que estamos planteando. Muchos de nuestros jóvenes han tenido que salir de España para buscar su futuro y muchos de ellos van a tener que pasar esta Nochebuena/Nochevieja fuera, y queremos contactar con alguno de ellos para pedirles que se graben mandándoles un mensaje a sus familias y contándoles como van a pasar la Nochebuena/Nochevieja lejos de casa. No sé si lo ves factible, sería un reportaje bonito, especial, y en un tono navideño ¿podríamos contar contigo o con alguien que conozcas en circunstancias similares?Si tu respuesta fuera positiva, te adjuntaría un vídeo como ejemplo, para que vieras lo sencillito y breve que sería, y para que te hagas una idea.

Muchas gracias de antemano,

Jenyfer B.

Voy a intentar ir por orden para no perderme:

-Jenyfer Benito es redactora de “El Programa de Ana Rosa”. La presentadora del “El Programa de Ana Rosa”, un programa de televisión con un nombre terrible, es Ana Rosa Quintana, una mujer que tiene la desfachatez de dar la culpa al negro al que le ha encargado la novela . Mirando en su web he visto que tiene 6 secciones: Corazón, Entrevistas, Reality, Política, Marta Nebot, Sucesos e, Investigación. La sección que más me ha llamado la atención es Marta Nebot. ¿Qué es Marta Nebot? ¿Se aprende Marta Nebot en las facultades de periodismo? Pues no, porqué Marta Nebot no es un concepto sino una persona que se dedica a hacer entrevistas a políticos en la calle. Y tiene una sección propia más allá que la de Entrevistas. O la de Política. Marta Nebot es una mujer/sección. Marta Nebot me acaba de perder… O sea, que haya una sección que se llame Marta Nebot supera toda mi capacidad de estructurar un discurso claro sobre el e-mail que he recibido y mi respuesta. Marta Nebot, como mujer sección se hace inevitable, se pone al mismo nivel que Ana Rosa, cuyo “El Programa de Ana Rosa” no tendría sentido sin ella, ¿Es Marta Nebot una proto-Ana Rosa?

-He salido de España para buscarme un futuro. Uhm… ¿Sí? ¿No? No puedo reflexionar sobre esto después de descubrir a un cyborg sección/humano como Marta Nebot.




-La señora Benito quiere que le cuente a mi familia como voy a pasar la Nochevieja (lo siento sra. Benito, por suerte puedo permitirme pasar la Nochebuena con mi familia) en Viena. Y que lo haga en el programa de Ana Rosa Quintana. El motivo por el que debería airear ante mi familia (y los espectadores de su programa) es que se va a hacer un reportaje “bonito, especial, y en un tono navideño”. Primero, que explique a mi familia como me voy a emborrachar en Nochevieja no tiene nada de bonito y menos de especial, ya que Nochevieja es cuando todo el mundo (incluidos aquellos que nunca se emborrachan) se emborracha. No es bonito y especial. De verdad, es imposible que de una explicación de una Nochevieja se pueda sacar nada bonito. Y sobre lo de especial, pues seguramente una explicación detallada de Schnapps austríacos no creo que sea muy especial dado que se puede informar uno en la Wikipedia. Así que sólo podría considerar participar en el programa por el tercer motivo: “el tono navideño”. Si me prometen que pondrán efectos especiales con nieve, un Santa Claus volando detrás de mí, unos Reyes Magos bailando break dance y a la Virgen María en el momento del parto (un poco de gore navideño, porfiplis), les hago el video. O al menos me lo pienso un poco más. Porque el motivo principal por el que me indigna esta carta (ya no tanto después de haber descubierto a Marta Nebot como mujer/sección) es la pornografía sentimental.

-La pornografía sentimental está creciendo desbocada en los medios de comunicación. La crisis da tantos casos que seguramente los editores y redactores de este tipo de programas deben vivir sus mayores momentos de gloria. Pero se les deben parar los pies. No se puede colaborar con estos buitres emocionales que buscan la desgracia ajena para subir sus audiencias. Y menos cuando estos mismos programas destruyen cualquier posibilidad de que la televisión de convierta en un espacio para el debate público calmado, informado y que intente desvelar los problemas estructurales que sufre el Sur de Europa y que ha llevado a tanta gente a intentar “buscar su futuro”. La pornografía sentimental no ofrece soluciones, sino genera un estado mental masturbatorio, es decir, una conciencia autocomplaciente y asocial. ¡No caigan en la trampa de AR y sus secuaces!



lunes, 1 de diciembre de 2014

Una revelación sobre algo cotidiano



Hoy he tenido una revelación. 

Tener una revelación es algo bastante normal en la historia de la humanidad. Las hay de cuatro tipos: a) la científica (el ¡Eureka! de Arquímedes o la manzana de Newton); b) la mesiánica (Joseph Smith Jr. y su Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que incluye el mejor título de libro sagrado “La Perla del Gran Precio); c) la profética (cosas que dicen vírgenes portuguesas o Nostradamus) y; d) la banal (grupo en que se incluye mi revelación).

Esta mañana me estaba afeitando, lo que no es muy habitual dada mi condición de barbilampiño, y en un momento he visto (REVELACIÓN) que el afeitarse es una actividad peligrosísima. ¿A quién se le ocurre pasarse una cuchilla por la cara? Es decir, la piel de la cara es delicadísima, al mínimo error uno puede cortarse y sangrar profusamente ya que las venas están cerquísima de la cuchilla… En definitiva, el afeitarse es algo totalmente irracional, es esteticismo cuasi-suicida, es dañino para la salud… 

Con esta terrible revelación me he visto delante del espejo, media cara ya afeitada, la otra esperando jugarse el tipo contra mi maquinilla desechable, y he sido débil. Me he acabado de afeitar (aun conociendo los riesgos que implica) y ahora mismo parezco un mozalbete de 16 años. Tan solo me queda esperar que mi próxima revelación tenga algún efecto en mi existencia, que me obligue a cambiar alguna de mis pautas vitales (¿Algún ángel se me quiere aparecer?), ya que por desgracia, aunque he desvelado la terrible verdad sobre el afeitado, me temo que lo seguiré haciendo. Mea culpa(x3). 


viernes, 28 de noviembre de 2014

El árbol mágico



 El árbol mágico

Sus hojas eran doradas, sus frutos plateados y en una de sus ramas vivía una familia de elfos. El árbol mágico era su hogar y a la vez su fuente de ingresos, ya que vendía las hojas a los enanos cuando éstas caían al suelo. Los frutos plateados eran comestibles, así que no tenía que preocuparse por la comida. Ganaron tanto con la venta de las hojas a los enanos, que decidieron hacer reformas en su casita del árbol, hasta convertirla en la mansión del árbol. Las reformas duraron cinco estaciones y cuando acabaron la mansión era la más espléndida mansión que cualquier elfo ha tenido en una rama. Con lo que no contaron los elfos es que el peso de la mansión partiría la rama y ellos morirían de la forma más espantosa que uno pueda imaginar. Y ahora es el momento de imaginarlo.








jueves, 27 de noviembre de 2014

La piedra mágica



La piedra mágica
Había una vez una piedra en medio de un prado. La piedra era mágica y nadie lo sabía. Una vez una pareja en sus cincuenta que vivían en la ciudad y a los cuales les gustaba ir al campo algunos fines de semana para desconectar pasaron por el prado. No hicieron ningún tipo de caso a la piedra mágica, que les habría dado poder y conocimiento, y vivieron medianamente felices hasta que murieron.




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Recupero microrelatos que voy encontrando por mi ordenador. No es que no escriba, pero estoy ahora mismo escribiendo sobre una clienta del bar dónde trabajo. Es una historia sobre la búsqueda de un epitafio. Espero poderla compartir pronto. En Viena hace frío y viento, estoy leyendo a Gregorio Morán (un poco de crítica a la Transición es necesaria, y más desde la distancia físico/temporal), tengo una bici que se llama Frolix 66, y aún tengo que pagar el libro que me enviaron Les Males Herbes ("La Tècnica Meravellosa", de Max Besora, libro que deberíais leer ya que el estilo es interesantísimo, os sentiréis identificados con la historia si habéis pasado alguna vez por una universidad, hay dibujos de mapas y palabras en lenguas asiáticas y, una gran bola de mierda).